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miércoles, 24 de noviembre de 2010

La Ciencia Salvó Mi Alma (Video)

Hace varios días me topé con este interesante video; creo que las palabras sobran, así que véanlo ustedes mismos. Debajo del video dejo la transcripción, del video, aunque un poco mejorada, ya que la traducción original tiene algunas fallas pequeñas.



La Ciencia Salvó Mi Alma

Tres veranos atrás me encontraba en una caravana, muy alejado de la ciudad más cercana; por lo que, en general, era una noche de un tono muy oscuro. Di mi palabra de que no fumaría dentro, así que, alrededor de la 1:00 am salí al exterior a fumarme un cigarrillo. Después de varios minutos de pie en la oscuridad, me di cuenta que podía ver mi mano con toda claridad, algo que en noches anteriores observé que no podía hacer. Así que miré hacia arriba, esperando ver el resplandor de la luna llena. Pero la Luna no estaba a la vista. En su lugar había una nube larga y brillante directamente sobre mi cabeza. Los romanos la llamaron la “vía galáctica”, el camino de leche. Hoy la llamamos la Vía Láctea. Para quienes se perdieron la lección en la escuela ese día, los hechos básicos son estos: recordando que un año luz está a 9 billones de kilómetros (9.46 x 1012 km), nuestra galaxia tiene un diámetro total de alrededor de 100 mil años luz. Nuestro sol se encuentra hacia el borde de uno de los brazos espirales de la galaxia, a alrededor de 26,000 años luz hacia fuera de la protuberancia central de la galaxia. Toma de 200 a 250 millones de años en completar una órbita alrededor de la galaxia. Alrededor de la galaxia, por encima y debajo del disco, en un halo esférico, hay aproximadamente 200 cúmulos globulares, que pueden contener hasta un millón de estrellas cada uno. La Vía Láctea contiene 200 mil millones de estrellas, más o menos. Estos números son esenciales para comprender lo que es una galaxia, pero cuando las contemplaba, una parte de la mente humana protestaba de que no podía ser así. Un examen de las evidencias llevan a la conclusión de que así es. Y si tomas esa conclusión en una noche despejada, oscura, y miras hacia arriba, es posible que veas algo que cambie tu vida. Así es como una galaxia se ve, desde el interior, desde los suburbios de nuestro sol, a través de prismáticos, por cada estrella que puedes ver a simple vista, puedes ver cientos alrededor, todas suspendidas en una neblina de color azul grisáceo. Pero a través de un telescopio modesto, si esperas a que tus ojos se adapten a la oscuridad y enfocas la lente correctamente, verás lo que realmente es esa niebla: más estrellas, como polvo, perdiéndose en lo que sabe a infinito.
Pero tienes que tener el conocimiento. Ver es solo la mitad. Esa noche, tres años atrás conocí una pequeña parte de lo que hay ahí afuera: el tipo de cosas, la escala de las cosas, la edad de las cosas, la violencia y destrucción, la terrible energía, gravedad sin esperanza, y la desesperación de la distancia. Pero me siento a salvo, porque se que mi mundo está protegido a mucha distancia de los miedos de otros. Es como el Universo gritando a tu cara: ¿sabes lo que soy? ¿lo grande que soy? ¿la edad que tengo? ¿puedes siquiera comprender lo que soy? ¿qué eres tu en comparación a  mi?... Y cuando sabes suficiente ciencia puedes mirar arriba hacia el universo y decir: ¡hombre, yo soy tu!
Cuando miré a la galaxia esa noche sabía que el más leve parpadeo de las estrellas fue una conexión real entre la comprensión de mi ojo, a lo largo de un estrecho haz de luz, a la superficie de otro sol. Los fotones que detectan mis ojos, la luz que veo, la energía con la que mis nervios interactúan… vienen de esa estrella. Pensé que nunca podría tocarla, pero algo de ella cruza el vacío y me toca. Quizás nunca lo hubiese sabido. Mis ojos vieron solo un diminuto punto de luz, pero mi mente vio mucho más. Veo las ráfagas invisibles de radiación gamma de estrellas gigantes convertidas en energía pura por su propia masa; destellos brillantes desde la más lejana distancia del universo, anteriores a la formación de la Tierra; puedo ver el brillo de microondas invisibles de la radiación de fondo dejada por el Big Bang. Veo las estrellas a la deriva sin rumbo fijo a cientos de kilómetros por segundo, y el espacio-tiempo curvado alrededor de ellas. Incluso puede ver millones de años en el futuro: ese brillo azul explotará algún día, esterilizando a todos los sistemas solares cercanos a un apocalipsis haciendo que la ira de los dioses humanos parezca lamentable en comparación. De hecho, fue de una destrucción así que yo me formé. Deben morir estrellas para que yo pueda vivir. Yo salí de una supernova… al igual que tu.
A la luz de este hecho indiscutible, de este conocimiento que ha costado ganar, de esta verdad parcial pero informativa… ¿qué lugar tienen en el siglo XXI y más allá los reclamos mágicos de una religión organizada? Las primeras religiones eran primitivas por algunas definiciones, por razones de escasa población, comunicación y conocimiento de una geografía simple. Nunca llegó a ser otra cosa más que una preocupación local. Pero con el tiempo las religiones mutaron y se sofisticaron, ya que cada generación de hombres sagrados iba aprendiendo qué funcionaba y qué no; qué hacía a la gente obediente y qué causaba rebeldía; qué ideas podía la gente evadir fácilmente y cuáles les perseguirían hasta que rezasen simplemente por parar sus persistentes miedos. Cuando creció la población debido al conocimiento lento pero constante de los conocimientos, como si se enfrentasen a una excelente cosecha, las religiones entraron a una carrera de armamentos entre sí. Desde los dioses del viento, el trueno y el mar, las amenazas, los incentivos y las reivindicaciones de poder, escalaron hasta que cada religión se ha organizado un dios que era todopoderoso, todo amor, que todo lo ve; y palabras como el infinito y la eternidad se despliegan a buen precio, mientras que todas las palabras se prestan a abusos hasta que significan exactamente lo que las religiones quieren que signifiquen.
Esa noche, bajo la Vía Láctea, yo, que tuve esa experiencia, no pude llamarla una “experiencia religiosa”, porque yo se que no era religiosa en ningún caso. Estaba pensando en los hechos y la física, tratando de visualizar lo que es, no lo que me gustaría que fuese. No hay palabra para tales experiencias: las que vienen a través de la ciencia, no de revelaciones místicas. La razón de ello es que cada vez que alguien tiene un “vacío en la mente”, la religión te lo quita simplemente diciendo “ah, has tenido una experiencia religiosa”. Y los espiritistas tirarán de lo mismo. Y ambos bandos se enojan cuando un ateo como yo les dice que solo ha tenido estas experiencias después de rechazar todo lo sobrenatural. Pero admito que después de estas experiencias, los momentos en que la realidad me golpea como un billete de lotería ganador, a menudo pienso acerca de la religión… y lo afortunado que soy de no ser religioso.
¿Quieres aprender algo acerca de Dios? Ok. Esto es una galaxia. Si Dios existe, Dios la ha hecho. Mírala, afróntala, acéptala, ajústate a ella, porque esta es la verdad y probablemente no cambie mucho. Así es como funciona Dios. Dios probablemente quiere que la mires para aprender de ello, para intentar entenderlo. Pero si no puedes ver, si no vas a tratar de entender demasiado, ¿qué decir acerca de tu religión? Como dijo el obispo Lancelo Andrews una vez: “cuanto más cerca de la iglesia, más lejos de Dios”. Igual tienes que correr lejos de la mezquita, lejos de la iglesia, lejos de los sacerdotes e imanes, lejos de los libros, para tener alguna posibilidad de encontrar a Dios. Exprime una fracción de la galaxia en tu mente, entonces tendrás una mejor idea de lo que andas buscando, para comprender aunque sea parcialmente la escala de una sola galaxia casi desapareciendo. Y cuando recuerdes todas las otras galaxias reduciéndose 100 millones de veces más pequeñas aún, recuerda qué eres.
Los mismos hechos que te han hecho sentir tan insignificante también te explican cómo has llegado hasta aquí. Es como si empezaras a ser más real, o quizás el universo se hace más real. De repente lo encajas, de repente te pertenece. No tienes que inclinarte. No tienes que mirar hacia otro lado. En esos momentos lo único que tienes que hacer es recordar seguir respirando.
El cuerpo del bebé recién nacido es tan antiguo como el Cosmos. La forma es nueva y única, pero los materiales son de 13.7 mil millones de años de edad, procesados por la fusión nuclear en las estrellas, formado por el electromagnetismo. Palabras frías para asombrosos procesos. Y ese bebé fuiste tu… eres tu. Eres increíble. No solo vivo, con una mente. ¿Qué loco cambiaría esto por cada boleto de lotería jamás impreso? Cuando comparo lo que el conocimiento científico ha hecho por mí, y lo que la religión trataba de hacer para mí, a veces, literalmente, tiemblo. Las religiones dicen a los niños que pueden ir al infierno y DEBEN creer. Mientras que la ciencia le dice a los niños que vienen de las estrellas y presenta un razonamiento que ellos PUEDEN creer.
He hablado a muchos niños acerca de las estrellas, átomos, las galaxias y el Big Bang, y nunca he visto el miedo en sus ojos, solo asombro y curiosidad. Quieren más. ¿Por qué los niños nadan en todo esto, mientras que los adultos se ahogan? ¿qué pasa en realidad entre nuestra infancia y madurez? ¿podría ser que alguien nos prometió algo tan hermoso que nuestro Universo parece aburrido, vacío, e incluso alarmante en comparación? Y aún podría haber sido hecho por un creador de algún tipo, pero la religión ha hecho que se vea feo. La religión lo pinta todo no por lo que es, sino como limpios y pecadores… mientras que embellece y dignifica sus errores, miente y fanatiza como un cerdo usando sus mejores atuendos. En sus esfuerzos para detenernos frente a la realidad, la religión se ha convertido en una realidad a la que no podemos hacer frente. Mira lo que la religión nos ha hecho ver a nosotros mismos y a los demás. La religión ha robado nuestro amor y lealtad, y se las ha dado a un libro, a un padre telepático que dice a sus niños que amor significa arrodillarse ante él. Aún no soy padre, pero digo que esos niños van a terminar bastante mal. NO PUEDE ser saludable para un niño o especie. Se nos dijo hace mucho tiempo y durante mucho tiempo que solo estaba la Tierra, que éramos el centro de todo. Lo cual resultó ser erróneo. Aún no nos hemos ajustado plenamente; aún estamos en shock. El Universo no es lo que esperábamos que fuese. No es lo que nos dijeron que sería. Este entendimiento cósmico es todo nuevo para nosotros, pero no hay que temer. Seguimos siendo especiales. Seguimos estando bendecidos. Y quizás podría haber un cielo, pero no va a ser perfecto, y vamos a tener que construirlo nosotros mismos. Si tengo algo que se pueda llamar un alma que necesita salvación, entonces la ciencia lo salva de la religión. Algunas personas encuentran muy deprimente que el Universo sólo puede mantener la vida otros 30 mil millones años más… 30…mil…millones…. ¿es que se están burlando de mi? 

viernes, 19 de noviembre de 2010

Diferencias entre la Cosmovisión de un Cristiano y la de un Ateo/Agnóstico

La cosmovisión, o forma de ver el mundo, de un cristiano es muy diferente a la de un ateo o agnóstico. Sin embargo, hay algunos aspectos de la vida y del mundo en que dichas diferencias son muy marcadas, así que trataré de establecer algunas diferencias. Para efectos prácticos voy a considerar las definiciones desde el punto de vista de un “ateo” y un “agnóstico” como iguales, ya que en la práctica ambas son equivalentes.
Lo que haré es mostrar los conceptos tal y como creen la mayoría de cristianos moderados y la mayoría de ateos y agnósticos.


MUERTE.

Cristiano: La muerte es el paso de esta vida material a una vida espiritual, junto a Dios. Todo lo hecho en esta vida será juzgado en la vida espiritual eterna. Tenemos una naturaleza dual: un cuerpo y un espíritu (creado a imagen y semejanza de Dios). Además, en la vida espiritual es donde nos podremos reencontrar con nuestros familiares muertos.
Ateo/Agnóstico: La muerte biológica es el final de la vida del individuo, debido a que se detienen todos los procesos fisiológicos que permiten el funcionamiento de los tejidos y órganos. Cuando llega la muerte, la materia y energía del cuerpo son transformadas en otros tipos de materia y energía aprovechables por otros organismos para su propia supervivencia. En cierto modo, nuestra muerte contribuye a la vida de otros seres vivos.


BIEN Y MAL.

Cristiano: El bien y el mal tienen un origen definido: Dios y Satanás, respectivamente. Dios es el que procura el bien para sus hijos (es decir, nosotros), mientras que Satanás es el que trae el mal al mundo. Debido a que Dios es infinitamente justo, no puede eliminar a Satanás, ya que iría en contra del libre albedrío. En cambio, es labor de los seres humanos distinguir entre lo uno y lo otro. Según ello, seremos juzgados por Dios después de nuestra muerte.
Ateo/Agnóstico: El bien y el mal son conceptos creados por el ser humano para distinguir entre dos categorías evidentes pero con límites muy difusos y relativos a la cultura. De hecho, existen ciertos patrones de comportamiento que nos permiten adaptarnos mejor a los grupos dentro de los cuales vivimos (sociedad) y poder asegurarnos de sobrevivir sin contratiempos mayores. Ya que esto es lo que cada individuo procura para sí mismo y sus seres queridos, el complejo resultado de las interacciones es una especie de catálogo general de lo que es bueno y lo que es malo. Aunque en los detalles varíe de un grupo cultural a otro.


SEXUALIDAD.

Cristiano: Dios creó solo dos categorías (al menos en humanos): hombre y mujer. Por lo tanto, según este concepto, cualquier individuo que se encuentre en el punto medio es un pecador y una abominación a la creación. La causa para este tipo de comportamiento es el alejamiento de Dios, de sus mandamientos y el libertinaje que se ve en la actualidad.
Ateo/Agnóstico: Se entiende como un producto elaborado y complejo del proceso evolutivo. Hay especies, como la nuestra, en las que se aprecia una división entre los individuos: los sexos. Sin embargo, esta división es muy difusa también. No hay límites claros y fijos que hayan sido establecidos por los numerosos estudios en medicina, biología y neurología, sino más bien, hay evidencia de toda una gama de puntos intermedios entre ambas concepciones y que tienen un claro origen genético. Y utilizo el término "concepciones" porque es evidente que la denominación de "hembra" y "macho" es insuficiente para explicar la naturaleza sexual de las especies en general (incluidos nosotros los humanos).


DIOS.

Cristiano: Es un ser infinito, omnisciente, omnipotente, e infinitamente justo y bueno. Además, es el creador de todo cuanto existe (incluido Satanás). Él es el que estableció los mandamientos, es decir, las pautas mediante las cuales debemos guiar nuestros comportamientos para poder ser salvos después de nuestra muerte. En este mundo todo pasa por algo, es decir, todo tiene una causa. Entonces, cualquier evento producido está sujeto al plan de Dios, incluidas las cosas malas y las cosas buenas.
Ateo/Agnóstico: Es un concepto creado por el ser humano, y que tiene su origen en el deseo natural de tener una explicación a todo lo que ocurre en la naturaleza y en nuestras vidas personales. El proceso de complejización de un dios es gradual y necesita de muchos factores y elementos culturales añadidos y superpuestos con el paso de muchos cientos o miles de años. El Dios cristiano tiene características que evidencian los temores y los deseos humanos, pero magnificados y llevados al infinito. En realidad este proceso de nacimiento de dioses es análogo a cómo se genera un héroe mitológico o personaje legendario, aunque en lugar de partir desde una persona común y corriente (un rey, un guerrero, etc) se parte de la nada, es decir, de suposiciones intuitivas de las personas y los pueblos.


MORAL.

Cristiano: Es el comportamiento y conjunto de valores de una persona o pueblo. Existe una moral cristiana, que responde a los principios cristianos y a las enseñanzas de Jesús. Sin religión no hay moral ni valores, así como tampoco las hay si no se tiene fe en Dios y en Jesús, ya que no hay punto de referencia alguno.
Ateo/Agnóstico: La moral es el conjunto de normas comportamentales que poseemos y que tienen su origen en procesos de interacción social. La moral es un producto del proceso evolutivo y nos permite sobrevivir dentro del grupo (como ya expliqué más arriba). De ningún modo está relacionado con el ejercicio o no de la fe religiosa. Un ateo o agnóstico puede vivir perfectamente en armonía con los demás sin necesidad de justificar su conducta como una cualidad intrínseca a las doctrinas cristianas o de cualquier otra religión.


CIENCIA.

Cristiano: Cuerpo de conocimientos que busca entender el Universo mediante diferentes metodologías. Sin embargo, no todo está sujeto a ser investigado y hay cosas que la ciencia nunca sabrá, como todo lo relacionado con el mundo espiritual.
Ateo/Agnóstico: Cuerpo de conocimientos que busca entender el Universo mediante diferentes metodologías. Hay cosas que la ciencia aún no entiende, pero es muy probable que en el futuro se vayan develando más y más cosas acerca del Universo en general. No hace falta asumir ningún mundo sobrenatural. La ciencia trabaja en base a evidencias y se pueden formular hipótesis diversas (que puede partir de la especulación) pero que luego son puestas a prueba y verificadas para ver si existe algo que la sustente y evidencias que la respalden o no. Lamentablemente, nunca se ha descubierto algo que sustente lo sobrenatural, sino todo lo contrario: a lo que ha sido durante siglos considerado como sobrenatural se le ha ido descubriendo una explicación natural.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Las Dos Caras de la Moneda: Los Ateos y sus Experiencias en la Creencia y la Descreencia

Nota: He cambiado el nombre del artículo, originalmente titulado "Por Qué no Creo en la Existencia de Dios: Una Explicación Para las Personas Religiosas" por "Las Dos Caras de la Moneda: Los Ateos y sus Experiencias en la Creencia y la Descreencia". 
El motivo principal es que el contenido del artículo no respondía a la interrogante planteada en el título original, y lo que pasa es que, en mi afán de publicar rápido el artículo, le puse un título que sonaba bien pero que evidentemente no era el más adecuado.
Agradezco a mis lectores que me hicieron ver el error gracias a sus comentarios, los cuales se pueden ver al final de este post. 


Cuando cualquier persona que me conoce se pregunta, o piensa para sí misma “¿por qué te has vuelto ateo?” o “dices que Dios no existe pero solo con mirar el mundo a tu alrededor y ver que estás vivo, ya es una evidencia más que suficiente para creer en Él”, lo hace desde una legítima posición lógica y racional para ella, aunque no se haya puesto en mi lugar o el de otros que piensan como yo.
A veces me han hecho preguntas y/o comentarios como los anteriores, pero quizás esas personas (amigos y familiares) no se han puesto a pensar que yo fui, durante 25 años, creyente en Dios. Y no era un creyente de esos que no mencionan nunca a Dios o que quizás no lo tomaba en cuenta a la hora de dar un consejo. ¡No! Era un creyente que tenía siempre presente a Dios y le agradecía permanentemente por lo bueno que tenía en la vida. Cuando aconsejaba a alguien por algún motivo, mencionaba a menudo a Dios (claro está, sin llegar al fanatismo tampoco). No iba a la iglesia muy seguido, y la verdad, tampoco me provocaba mucho que digamos. Pero era una persona con una espiritualidad importante, diría yo.
Por lo tanto, creo que queda invalidada la idea que tienen muchas personas acerca de mi y de otros ateos, agnósticos y escépticos en general, ya que, a diferencia de una persona común que cree en Dios (el Dios cristiano) yo conozco ambos lados de la moneda: conozco personalmente lo que significa ser una persona religiosa creyente en Dios y también conozco personalmente lo que significa ser una persona que ya no cree en Dios (dicho de una manera más adecuada, que no cree en la existencia de Dios). Así que antes de pensar que una persona como yo es un rebelde, un pecador, o que “lamentablemente” ha perdido la fe, hay que ponerse a analizar que quien argumenta cosas como esta conoce y quizás solo ha conocido un único lado: el de creyente religioso. Entonces, creo yo que no tiene la autoridad moral suficiente para aseverar algo así. Por supuesto que tiene la libertad de hacerlo, pero su visión está fuertemente condicionada, sesgada, y de por sí parcializada. En cambio, un ateo/agnóstico/escéptico conoce ambos lados. Y también es muy probable que sus motivos para haber dejado de creer en las muchas ideas religiosas existentes sean motivos de peso, influenciados por la lógica, el sentido común y –sobretodo– la educación y el estudio. Para que alguien deje de creer, debe conocer muchas cosas acerca de la religión y su relación con el mundo natural que una persona religiosa quizás no conozca. Y me refiero a cosas como el origen e historia de la Biblia, así como la concordancia entre su contenido y los hechos históricos, arqueológicos, y naturales. Otro aspecto que quizás influye a la hora de adoptar una cosmovisión libre de conceptos religiosos, es el conocimiento de cómo se origina el altruismo en una especie, el origen de la moral y los códigos éticos, e incluso el origen neurocognitivo y social de la religiosidad.
Estos ingredientes y un atrevimiento (que muchos creyentes no muestran para con sus creencias) a analizar y escrutar las ideas religiosas, son la clave para darse cuenta de que el concepto de Dios y muchos otros conceptos religiosos son pura tradición. Incluso si se analizan estas ideas dentro del contexto social actual, podemos ver que las ideas religiosas han invadido el saber popular y se han entrelazado con muchas disciplinas que nada tienen que ver con religión, como por ejemplo en medicina (temas como el aborto en las primeras semanas de embarazo, la fertilización asistida, transfusiones de sangre, etc.), psicología (concepto de alma, aplicación de psicología basada en enseñanzas religiosas, etc.), biología (debates de evolución y creacionismo, homosexualidad, etc.), astronomía (debates en cuanto al origen del universo), y muchas otras disciplinas académicas.
Como se puede apreciar, existen muchos conceptos religiosos que solo entorpecen el desarrollo de la ciencia, así como el deseo de todo ser humano sensato, por conseguir una sociedad con más justicia, menos discriminación, más unión, y más cultura.
La religiosidad humana es inevitable, ya que la llevamos en los genes. Sin embargo, si incrementamos los niveles culturales y la educación, así como el análisis crítico, podremos detectar y evitar el choque entre los conceptos religiosos y el conocimiento de nuestro mundo.
Por último quiero hacer una acotación con respecto a la primera parte del artículo. Un ateo/agnóstico/escéptico que diga no creer en Dios, pero cuyos motivos sean simplemente la rebeldía o la decepción de Dios debida a motivos personales, entonces no es un verdadero ateo/agnóstico/escéptico, sino solo una persona molesta con Dios.
Yo creo que un ateo/agnóstico/escéptico con argumentos adecuados para no creer más en los conceptos religiosos en los que alguna vez creyó, difícilmente podrá volver a adoptar las ideas religiosas que antes abrazaba, ya que una vez que dejas de creer en ellas, las reconoces para siempre como parte de la tradición y la mitología.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Frases Racionales 2

Continuando con el artículo Frases Racionales 1, posteado hace bastante tiempo, les dejo aquí la segunda parte. A medida que he ido leyendo más libros, artículos e incluso blogs, he ido seleccionando algunas frases que me parecieron interesantes y reflexivas, y las he ido guardando en mi archivo personal. Sé que una lista de frases racionales da para mucho espacio, así que soy consciente de que quizás esta lista quede insuficiente. De hecho, trataré de postear más frases en el futuro, contribuyendo así con más ideas reflexivas.



…Puede argumentarse con ventaja que los modos de pensar de los científicos son valiosos, no ya a la hora de ensamblar hechos detallados, sino para llegar al veredicto final. Cuando ha habido un accidente de aviación, pongamos por caso, o un tumulto futbolístico que ha acabado en desastre, un científico puede estar mejor cualificado para presidir la investigación que un juez, no por lo que saben los científicos, sino por los métodos que aplican para descubrir cosas y tomar decisiones.
El caso de la prueba del ADN sugiere que los abogados serían mejores abogados, los jueces mejores jueces, los parlamentarios mejores parlamentarios y los ciudadanos mejores ciudadanos si supieran más ciencia y, lo que es más pertinente, si razonaran más como científicos. Esto no es sólo porque los científicos valoran más alcanzar la verdad que ganar un caso. Los jueces, y los que deben tomar decisiones en general, tomarían decisiones mejores si fueran más versados en las artes del razonamiento estadístico y de la evaluación de probabilidades.

Richard Dawkins.

La decadencia de las religiones occidentales tradicionales ha creado un vacío que parece estar siendo ocupado no por la ciencia, con su visión más clarividente y grandiosa del cosmos, sino por lo paranormal y la astrología. Cabía esperar que, a finales del siglo XX, el más fecundo de todos desde el punto de vista científico, la ciencia se hubiera incorporado a nuestra cultura y nuestro sentido estético se hubiera ampliado para ir al encuentro de su poesía. Sin revivir el pesimismo de C.P. Snow en los años cincuenta, veo con disgusto que, a las puertas del fin de siglo, estas esperanzas no se han materializado. Los libros de astrología se venden más que los de astronomía. La televisión allana el camino a magos de segunda categoría que se hacen pasar por médiums y clarividentes.

Richard Dawkins.


Hay un porcentaje significativo de científicos creyentes, especialmente en áreas más alejadas del empirismo como la matemática o la física puramente teórica donde las ideas pitagóricas se mezclan con cierto misticismo en algunas mentes. Entre los empiristas, astrónomos o biólogos por ejemplo, hay más ateos. ¿Por qué? Probablemente porque las estructuras psicológicas que conllevan los hábitos científicos, acostumbrados a buscar explicaciones causa natural-efecto a todo en vez de milagros, son un reflejo de las ideas materialistas. Sólo se necesita extrapolar esa forma de concebir el mundo diciendo que todo tiene explicación científica y ya tenemos un materialista. No obstante, es complejo el tema, y el hecho de que a lo largo de la historia haya habido muy notables científicos que no han hecho esa extrapolación nos hace entrever que las circunstancias sociales (si a uno lo van a llevar a la hoguera por hereje o no), las circunstancias personales, emotivas, etc. tienen gran influencia. La religión de hecho es un fenómeno psicológico/sociológico. No hay ningún Dios, lo único que hay son personas que necesitan creer en Dios o no, y los científicos también son personas.

Martín López Corredoira.


No existe mecanismo físico conocido por el que la posición de cuerpos celestes distantes en el momento de nuestro nacimiento pueda ejercer influencia causal alguna sobre nuestra naturaleza o nuestro destino. Esto no descarta la posibilidad de alguna influencia física desconocida. Pero sólo tenemos que preocuparnos por ella si alguien puede aportar algún indicio de que los movimientos de los planetas contra el telón de fondo de las constelaciones tiene realmente una mínima influencia sobre los asuntos humanos. Ningún indicio de este tipo ha resistido nunca una investigación adecuada. La inmensa mayoría de estudios científicos de la astrología no ha producido ningún resultado positivo. Unos (muy) pocos estudios han sugerido (débilmente) una correlación estadística entre el «signo» del zodíaco y el carácter. Estos pocos resultados positivos resultaron tener una interesante explicación. Muchas personas son tan versadas en el saber popular de los signos zodiacales que saben qué rasgos se esperan de ellas. Esto hace que tengan cierta tendencia a vivir de acuerdo con estas expectativas... no muy marcada, pero lo bastante para producir los ligerísimos efectos estadísticos observados.

Richard Dawkins.


Y si se entiende el universo como un simple conjunto de leyes naturales, los que creen en Dios pueden atribuir esas maravillosas leyes a una razón divina que preside toda la naturaleza. Mi propio punto de vista es que es mucho mejor entender el universo como realmente es que pretender el universo que nosotros deseamos que sea.

Carl Sagan.


Nuestra propensión a ver un significado en la coincidencia, sea o no real, es parte de una tendencia más general a buscar pautas y patrones. Tal tendencia es laudable y útil. En el mundo, muchos sucesos y propiedades se ajustan realmente a pautas no aleatorias, y saber detectarlas es útil para nosotros y para los animales en general. La dificultad estriba en navegar entre la Escila de ver pautas donde sólo hay ruido y la Caribdis de no saber detectarlas cuando de hecho existen. La ciencia de la estadística consiste en gran parte en mantener este difícil rumbo.

Richard Dawkins.


Lo único constante en el Universo es el cambio.

Anónimo.


Las aves individuales serán programadas por la selección natural para adoptar algún plan de acción de compromiso calculado para conseguir un nivel intermedio óptimo de falsos positivos y falsos negativos. Algunas aves tenderán a cometer errores de tipo 1 y otras tenderán a los de tipo 2. Existirá una disposición intermedia que es la mejor, y la selección natural hará que la evolución se dirija hacia ella.
 Richard Dawkins.


Quiero sugerir que nuestra buena disposición a dejamos impresionar por coincidencias aparentemente sobrenaturales (lo que es un caso particular de nuestra proclividad a ver patrones donde no los hay) está relacionada con el tamaño de población típico de nuestros antepasados y con la relativa pobreza de su experiencia cotidiana. La antropología, la evidencia fósil y el estudio de otros simios sugieren que nuestros antepasados, durante gran parte de los últimos millones de años, vivían probablemente en pequeñas bandas ambulantes o pequeñas aldeas.
En cualquiera de estos dos casos, el número de amigos y conocidos con los que nuestros antepasados se encontrarían de ordinario y con los que hablarían con cierta frecuencia no debía pasar de unas pocas docenas. Un aldeano prehistórico podía esperar oír relatos de coincidencias asombrosas en proporción a este pequeño número de conocidos. Si la coincidencia le ocurría a alguien que no fuera de su aldea, no tendría noticia de ella. De modo que nuestro cerebro se calibró para detectar pautas y quedarse boquiabierto a un nivel de coincidencia que de hecho habría sido bastante modesto si nuestra cuenca de captación de amigos y conocidos hubiera sido grande.

Richard Dawkins.


La combustión de combustibles fósiles libera la energía del sol, capturada primero por las plantas en tiempos prehistóricos. Pero también el dióxido de carbono almacenado  es liberado. Los científicos advierten acerca de un posible efecto invernadero, un incremento en las temperaturas atmosféricas debido a que el calor del sol se encuentra atrapado bajo una densa capa de dióxido de carbono y otros contaminantes del aire. Como sucedió en el pasado, la fotosíntesis realizada por vegetación abundante puede remover el dióxido de carbono de la atmósfera, si se deja que lo ésta lo haga. Pero la destrucción indiscriminada de los grandes bosques y otras floras de la Tierra en tiempos recientes va en contra de los principios naturales y crea graves implicancias para la estabilidad de nuestro ambiente.

Brian Capon.


El hecho de que clarividentes y médiums, psíquicos y astrólogos, se ganen tan bien la vida con nosotros sugiere que, en conjunto, no hemos aprendido a recalibramos. Sugiere que las partes de nuestro cerebro responsables de la estadística intuitiva se encuentran todavía en la edad de piedra.

Richard Dawkins.


La selección natural no es nunca consciente del futuro a largo plazo. No es consciente de nada. Las mejoras se producen no por previsión, sino porque ciertos genes terminan superando a sus rivales en los acervos genéticos.

Richard Dawkins.


Los grandes hombres hablan sobre ideas, los hombres promedio hablan sobre cosas, y los hombres pequeños hablan sobre… otros hombres.

Adrián Paenza.


Muchas religiones han intentado hacer grandes estatuas de sus dioses, con la idea, supongo, de hacernos sentir pequeños a nosotros. Pero, si ese era su objetivo, ya pueden quedarse sus míseros íconos. Para sentirnos pequeños basta con que levantemos la mirada. (Haciendo alusión a la vastedad del Universo)

Carl Sagan.


Lo que se necesita no es la voluntad de creer, sino el deseo de descubrir, que es exactamente lo contrario.

Carl Sagan.


Los genes se propagan por la simple razón de su efectividad de parásito, como en un virus. Podemos pensar que esta propagación por la propagación es bastante fútil, pero a la naturaleza no le interesan nuestros juicios, de futilidad o de lo que sea. Si un fragmento de código tiene lo que hace falta, se propaga y eso es todo.

Richard Dawkins.


Una mente crédula... encuentra el mayor deleite en creer cosas extrañas y, cuanto más extrañas son, más fácil le resulta creerlas; pero nunca toma en consideración las que son sencillas y posibles, porque todo el mundo puede creerlas.

Samuel Butler.


Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.

Jesús.


Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella, o Ello podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los Vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.

Carl Sagan.


Desde luego, no parece que en este planeta haya seres más inteligentes que los humanos, aunque podría contemplarse el caso de los delfines y ballenas, y, de hecho, si los humanos conseguimos autodestruirnos con armas nucleares, se podría llegar a pensar que todos los demás animales son más listos que nosotros.

Carl Sagan.


“Los hechos son testarudos; y cualesquiera que sean nuestros deseos, nuestras inclinaciones, o los dictados de nuestras pasiones, no pueden alterar la condición de los hechos y las pruebas.” Bueno, a veces sí pueden, pero nosotros confiamos en que no lo consigan.

Carl Sagan parafraseando a John Adams.


A veces se dice que la gente que aborda con escepticismo el tema de los ovnis o de los antiguos astronautas, o también algunos tipos de religión revelada, tiene prejuicios. Yo mantengo que no es un prejuicio, sino un posjuicio, es decir, no es un juicio hecho antes de examinar la prueba sino después.

Carl Sagan.


El que nada duda, nada sabe.

Anónimo.


Si tenemos un interés emocional en las respuestas, si queremos creer desesperadamente y si es importante saber la verdad, lo único que se requiere es un análisis comprometido y escéptico. No es muy diferente de comprar un coche usado. Cuando lo hacemos no sólo hay que pensar que necesitamos un coche desesperadamente, también tiene que funcionar. No es suficiente con que el vendedor del coche usado sea muy amable. Lo que generalmente hace uno es comprobar los neumáticos, mirar el cuentakilómetros, levantar el capó. Si no se considera lo bastante experto en motores de automóvil, va a buscar a un amigo que lo sea. Y si hacemos todo esto para algo tan poco importante como es un automóvil, en cuestiones trascendentes referentes a la ética y la moral, al origen del mundo, a la naturaleza de los seres humanos, en estas cuestiones, ¿no deberíamos insistir en hacer al menos un examen igualmente escéptico?

Carl Sagan.


Consideremos nuestras circunstancias pasadas. Imaginemos a nuestros antepasados, un grupo pequeño, itinerante y nómada de cazadores-recolectores. Seguramente en sus vidas se produjeron cambios. La última edad de hielo, hace diez o veinte mil años, debió de ser un buen reto. Seguramente hubo sequías y migraciones súbitas de nuevos animales a su región. Por supuesto que se debieron de producir cambios. Pero, en general, eran cambios extraordinariamente lentos. En los reductos paleoantropológicos del este de África, por ejemplo, la tradición de despostillar piedra y construir lanzas y puntas de flecha con ella ha persistido durante decenas o cientos de miles de años.
En una sociedad así, el cambio externo era lento comparado con el tiempo humano. En aquel entonces, el saber tradicional, las normas de los padres, eran perfectamente válidas y apropiadas durante generaciones. Los niños prestaban la máxima atención a sus tradiciones cuando crecían, porque representaban una especie de elixir de la sabiduría de las generaciones anteriores que se ponía a prueba constantemente y siempre funcionaba. Había un motivo para venerar a los antepasados. Eran héroes para las siguientes generaciones porque transmitían su sabiduría, que podía proteger vidas y salvarlas.
Comparémoslo ahora con otra realidad en la que los cambios externos, sociales, biológicos, climáticos o lo que sea, son rápidos en comparación con el ciclo de vida de una generación humana. En este caso, es posible que la sabiduría de los padres no sea relevante en las condiciones actuales. Lo que nos enseñaron y aprendimos de jóvenes puede tener una relevancia dudosa en las circunstancias del día. Se produce una especie de conflicto intergeneracional, y este conflicto no se limita a una generación con respecto a otra sino que también es interno, entre una misma generación, porque la parte de nosotros que fue educada hace veinte años, por ejemplo, entra en conflicto con la parte de nosotros que intenta lidiar con las dificultades de hoy. Así pues, afirmo que hay dos maneras diferentes de pensar condicionadas por estas dos circunstancias: cuando el cambio es lento comparado con el tiempo de vida de una generación y cuando es rápido. Se desarrollan diferentes estrategias de supervivencia, y me gustaría sugerir que nunca ha habido un momento en la historia de la especie humana en el que se hayan producido tantos cambios como en nuestra época.

Carl Sagan.


Se me ha formulado la pregunta de si no es un objetivo fundamental de las religiones la idea de un dios personal, una finalidad para los individuos y para la especie como un todo, y si no es una de las razones para el éxito a nivel emocional de muchas religiones. A continuación, ha dicho que él mismo no ve demasiadas pruebas de que el universo astronómico tenga un propósito. Tiendo a estar de acuerdo con usted, pero diría que el propósito no se impone desde fuera, sino que se genera desde dentro. Nosotros creamos nuestro propósito, y mostramos una especie de abandono de nuestra obligación de humanos cuando decimos que el propósito ha de venir impuesto desde fuera o contenido en algún libro escrito hace miles de años. Es evidente que tenemos la gran obligación de garantizar nuestros objetivos, uno de los cuales es sobrevivir. Y eso tenemos que descubrirlo nosotros mismos.

Carl Sagan.


Una pregunta simple: ¿cómo reconocemos la verdad? Por supuesto, es difícil. Pero hay unas cuantas reglas sencillas. La verdad tiene que tener coherencia lógica. No debe contradecirse; es decir, hay algunos criterios lógicos. Tiene que estar en concordancia con lo que ya sabemos. Ése es un aspecto más que hace que los milagros sean cuestionables. Sabemos muchas cosas del universo: una diminuta parte, sin duda, una parte lamentablemente diminuta, pero en todo caso sabemos algunas cosas con bastante fiabilidad. Así, cuando buscamos la verdad, deberíamos estar seguros de que no está en desacuerdo con todo lo demás que sabemos. También deberíamos prestar atención a las ganas que tenemos de dar crédito a una opinión determinada. Cuanto más deseemos creerla, más escépticos tenemos que ser. Eso implica cierta autodisciplina valerosa. Nadie dice que sea fácil. Creo que esos tres principios al menos aventarán una gran cantidad de paja. No hay garantía de que lo que quede sea verdad, pero al menos reducirá significativamente el campo de discurso.

Carl Sagan.


He recibido una carta en el hotel que me planteaba una pregunta…. La pregunta era directa e importante, formulada a menudo: “Si el universo se expande, ¿hacia dónde se expande? ¿Hacia algo que no es el universo?”
Bien, primero, debemos recordar que estamos atrapados en tres dimensiones, que limitan nuestra perspectiva (aunque no podemos hacer nada respecto a lo de estar atrapados en tres dimensiones). Pero imaginemos que fuéramos seres bidimensionales. Totalmente planos. Conocemos lo de izquierda/derecha y lo de adelante/atrás, pero nunca hemos oído hablar de arriba/abajo. Para nosotros es una idea totalmente incoherente. Sílabas sin sentido. Ahora imaginemos que vivimos en la superficie de una esfera, un globo, por ejemplo, pero desde luego no sabemos nada de esta curvatura a través de esta tercera dimensión, porque la tercera dimensión nos es inaccesible y no podemos siquiera imaginárnosla. Ahora imaginemos que la esfera se expande, el globo se va hinchando y en el balón hay una serie de puntos, cada uno de los cuales representa, digamos, una galaxia. Podemos ver que, desde el punto de vista de cada galaxia, todas las demás galaxias se alejan. Ahora bien, ¿dónde está el centro de la expansión?
En la superficie del globo, la única parte a la que pueden tener acceso las criaturas planas, ¿dónde está el centro de expansión? No está en la superficie. Está en el centro del globo, en esta tercera dimensión inaccesible. Y, de la misma manera, ¿hacia dónde se expande el globo? Se expande en esta dirección perpendicular, esta dirección arriba/abajo, esta dirección inaccesible, y por tanto, desde la superficie del globo, no se puede apuntar al sitio hacia el que se expande, porque este sitio está en esa otra dimensión.
Ahora aumentémoslo todo una dimensión y podremos saber de qué habla la gente cuando dice que el universo se expande.

Carl Sagan.


“Al ateísmo se llega única y exclusivamente por el conocimiento, lo cual no implica que los creyentes no tengan conocimiento. Ahí debemos ser respetuosos. Simplemente explico que para adquirir la condición de creyente existe multiplicidad de caminos, mientras que sólo uno conduce a ser ateo.”

Carlos Sebastián Pérez Rueda (administrador del blog Misterios al Descubierto).


“Cada aspecto de la naturaleza que interesa a la mente humana es digno de estudio aunque sea o no de importancia directa para el ser humano.”

Peter Weygoldt (The Biology of Pseudoscorpions)


“Con cierta frecuencia, en realidad casi todos los días, María pasa un rato dedicada a una curiosa actividad. Ella no lo recuerda pero cuando tenía cinco años la realizó por primera vez junto a su padre. María ni siquiera sabe cómo es capaz de hacerlo. Podría decirse que algunas de las cosas que hace durante ese rato son totalmente inaccesibles a su conciencia. Si le preguntamos el procedimiento que sigue, le costará bastante darnos una explicación. Es más, según los hallazgos de la neuropsicología moderna, si María tuviese una lesión en ciertas zonas del cerebro, ni siquiera sería capaz de nombrar esa actividad ni de recordar haberla realizado alguna vez en su vida, pero sería capaz de seguir haciéndola exactamente de la misma forma. Tal vez usted se sienta defraudado al saber que la actividad a la que nos referimos es la de montar en bicicleta.
Todos realizamos diariamente actividades de las que no recordamos el momento en que las aprendimos y que realizamos de forma automática y sin conciencia expresa del procedimiento. Tal vez por ser evidente, este hecho no ha recibido una especial atención en la historia del pensamiento, aunque muchos autores se han referido a él. Spinoza, por ejemplo, decía que "los hombres creen ser libres simplemente porque son conscientes de sus acciones e inconscientes de las causas por las cuales están determinadas estas acciones". “

C. Santamaría, A. Fumero (El Psicoanálisis, ¡Vaya Timo!)

“La tendencia a la confirmación parece ser una inclinación natural en el ser humano. No debemos suponer que los psicoanalistas están exentos de ella; no los criticamos por eso. Es natural que, a la hora de contrastar hipótesis, las personas empecemos dándolas por ciertas y buscando pruebas que las confirmen, en lugar de fijarnos en los casos que van en contra de tales hipótesis o demuestran su falsedad. Si las personas tuviéramos siempre una racionalidad impecable, tal vez el método científico no fuese necesario porque, al fin y al cabo, equivaldría al sentido común. Sin embargo, al no ser así, el método sirve para establecer las condiciones en que debemos comprobar los enunciados antes de sacar las conclusiones. Por ejemplo, si alguien piensa que una determinada marca de champú es buena para su cabello basándose, por ejemplo, en la publicidad o el prestigio de una marca, acudirá a comprar ese champú. Si le va bien, es muy probable que lo siga comprando y que piense que es el champú más adecuado para su cabello. No es probable que esta persona busque lo contrario probando las demás marcas de champú, y tampoco debemos esperar que lo haga. Sin embargo, su conclusión sobre la calidad del champú no puede considerarse científica. Es posible que otras marcas que no ha probado sean mejores, e incluso más baratas. No podemos ser perfectamente racionales en todas nuestras decisiones y, por lo mismo, nadie se considera un científico en todos los campos del saber y en todos sus comportamientos cotidianos. Precisamente por ello, el método científico sirve para evitar que en el campo de la ciencia se produzcan los mismos errores que cualquier persona comete en su vida cotidiana.”

C. Santamaría, A. Fumero (El Psicoanálisis, ¡Vaya Timo!)


“Mientras la autoridad inspira un temor respetuoso, la confusión y lo absurdo potencian las tendencias conservadoras de la sociedad. En primer lugar, porque el pensamiento claro y lógico comporta un incremento de los conocimientos (la evolución de las ciencias naturales constituye el mejor ejemplo) y, tarde o temprano, el avance del saber acaba minando el orden tradicional. La confusión de ideas, en cambio, no lleva a ninguna parte y se puede mantener indefinidamente sin causar el menor impacto en el mundo.”

Stanislav Andreski, Social Sáencies as Sorcery, citado en Imposturas Intelectuales (A. Sokal, J. Bricmont)


“Es evidente que muchos de nuestros deseos y apetitos tienen claras raíces genéticas, aunque se apliquen en situaciones que no conducen a las consecuencias que los implantaron en el código de nuestros antepasados.”

C. Santamaría, A. Fumero (El Psicoanálisis, ¡Vaya Timo!)


Mientras que la homosexualidad ha sido reportada entre leones, delfines, monos, babuinos y chimpancés, entre humanos esta característica es más pronunciada. Hasta hace poco, muchos científicos eran escépticos acerca de si la homosexualidad exclusiva era una característica genética, hereditaria. De acuerdo con la terca persistencia en la cultura popular de las asunciones freudianas acerca del desarrollo psicosexual, era usualmente considerado que el desarrollo homosexual en la adultez tenía una base psicológica. La eliminación en 1976 de la homosexualidad de la lista de desórdenes psicológicos de la Asociación Americana de Psiquiatría no disuadió a todos los científicos de sus argumentos acerca de la base psicológica para la homosexualidad en un individuo. Sin embargo, un cuerpo creciente de investigación realizada durante las últimas décadas apoya fuertemente la conclusión de que una tendencia hacia la homosexualidad exclusiva está fuertemente influenciada por factores genéticos.

James Nelly (The Origins and Role of Same-Sex Relations in Human Societies)


La palabra ciencia se deriva de Scientia, que significa conocimiento en latín. Ya que el conocimiento es deseado por todos los seres humanos, uno debería esperar que la ciencia sea universalmente popular. Desafortunadamente, este no es el caso, ya que la ciencia a menudo ha menoscabado creencias establecidas, y por lo tanto, entra en conflicto con los elementos ortodoxos de la sociedad.

Viqar Zaman (Life Sciences for the Non-Scientist)


Cuando estaba en mis veintes, solía pensar que habían dos maneras legítimas de saber las cosas – por intuición y por la ciencia. Uno puede apreciar la música, pensaba, como amante de la música, sin entender cómo es ensamblada una composición musical, sin ser capaz de leer música. Uno puede apreciar las estrellas, pensaba yo, no como el astrónomo entrenado del poema de Walt Whitman, sino como lo hace el poeta – solo saliendo y mirándolas. Pero hoy pienso diferente. Ahora creo que la apreciación de la música por el músico o el musicólogo es muy superior a del amante entusiasta de la música sin entrenamiento y sin educación musical como yo, y que el amor por las estrellas del astrónomo es muy superior a la del observador sin entrenamiento.

Howard Rachlin (The Science of Self-Control)


La medicina evolutiva tiene el enfoque de que muchas enfermedades psicológicas, sociales y físicas están relacionadas a la incompatibilidad entre los estilos de vida y los ambientes en los cuales los humanos viven en la actualidad y las condiciones bajo las cuales la biología humana evolucionó. Desafortunadamente, una gran parte de la práctica médica actual demuestra un mal entendimiento de la evolución de las respuestas físicas a los tipos de estrés a los que estuvieron sometidos nuestros ancestros.

Wanda R. Trevathan (Evolutionary Medicine)


...es muy raro en Occidente que alguien tenga una experiencia de conversión a una religión en la que la principal deidad tenga cabeza de elefante de color Azul. Es bastante raro. Pero en la India hay un dios azul con cabeza de elefante que tiene muchos devotos, y no es tan raro ver pinturas de este dios. ¿Cómo es que la aparición de dioses elefantes está limitada a la India o a sitios donde hay una fuerte tradición hindú? ¿Cómo es que las apariciones de la Virgen María son comunes en Occidente pero raramente se producen en lugares de Oriente en los que no hay una importante tradición cristiana? ¿Por qué los detalles de las creencias religiosas no cruzan barreras culturales? Es difícil de explicar, a no ser que los detalles estén totalmente determinados por la cultura local y no tengan nada que ver con algo externamente válido.

Carl Sagan (La Diversidad de la Ciencia)


Sin duda hay mucho orden en el Universo, pero también hay mucho caos. Los centros de las galaxias explotan cada cierto tiempo y, si ahí afuera hay mundos habitados y civilizaciones, son destruidos a millones con cada explosión de un núcleo galáctico o de un quásar. No parece que haya un dios o diosa que sepa lo que está haciendo. Más bien parece un aprendiz de dios que se ve superado. A lo mejor empiezan en los centros de las galaxias y, al cabo de un tiempo, cuando tienen un poco de experiencia, se les adjudican misiones más importantes.

Carl Sagan (La Diversidad de la Ciencia)


No puedo creer en el Dios de mis padres. Si hay una Mente que comprende todas las cosas, me comprenderá en mi descreimiento.

Gerald Kersh


sábado, 6 de noviembre de 2010

Dawkins Acerca de Ratzinger

Video en el que Richard Dawkins opina drásticamente acerca de Joseph Ratzinger y sus comentarios en su visita a Inglaterra en Setiembre de este año.



lunes, 1 de noviembre de 2010

Estado Laico y Cultura Religiosa en el Perú

Hace unos días fui entrevistado por mi amigo peruano Ricardo Mayta, estudiante de Comunicaciones. La entrevista tuvo como objetivo aportar a su investigación de tesis con ideas desde el punto de vista de un biólogo. Para dicha investigación de tesis, Ricardo entrevistó a diferentes profesionales de diversas áreas y con diversos enfoques académicos. 
Creí conveniente publicar aquí un extracto de la entrevista, la cual resultó amena e interesante.


1.       ¿Por qué es importante una educación pública libre de religión?

Las personas tienen todo el derecho a profesar la fe que deseen. Para algunos resulta beneficioso, sin duda, pero en cuanto a la sociedad, creo que nadie tiene el derecho de imponer su religión y/o sus creencias a las demás personas. Sin embargo, sí creo necesario enseñar religión en las escuelas públicas, pero reformulado no como un curso en el que se enseñe una sola religión, como la católica, sino un curso en el que se enseñe la historia y la filosofía de las religiones. Esto a mi parecer sería muy importante porque daría a los niños y adolescentes una visión menos sesgada de la religiosidad humana. El simple hecho de enseñar un curso llamado “religión” y enseñar una sola religión es algo que no habla bien por sí mismo; es como estudiar para ser cheff y que solo te enseñen comida limeña (o aún peor).

2.       ¿Qué influencia tiene la religión en aspectos culturales?

Mucha. La religión moldea culturas evidentemente. En el caso de las culturas occidentales, tenemos mucha influencia de la Iglesia Católica, y esto lo podemos ver en la arquitectura, en la música, en muchos refranes, palabras, etc. Indudablemente, las religiones institucionalizadas tienen un gran poder, el cual puede ser utilizado de buena manera, pero también de una muy mala y perjudicial.

3.       ¿Qué influencia tiene la religión en aspectos políticos?

Durante el transcurso de la historia hemos podido ver la tremenda influencia de las religiones sobre los imperios y estados. En el caso particular de la Iglesia Católica, vemos que casi desde sus inicios – y hasta el siglo antepasado – ha estado fusionada con el estado. Evidentemente, mezclar política con religión de esa forma acarrea un poder extremadamente grande, con el cual se generan justificaciones para hacer lo que se venga en gana. Por suerte, hoy en día la situación no es así, aunque aún hay vestigios de ese vínculo: vemos el concepto de “religión oficial” de un país, documentos como el Concordato, un sinnúmero de tabúes populares relacionados con los preceptos religiosos, etc.

4.       ¿Qué influencia tiene la religión en aspectos sociales?

Como ya mencioné hace un rato, existen muchos mitos y tabúes provenientes de conceptos religiosos. Por ejemplo, está la mala información que se tiene acerca de la naturaleza de la homosexualidad (documentada ampliamente con evidencias biológicas tanto en humanos como en numerosos animales), la moralidad y su origen, etc. Creo que para entender estos temas se necesita abordarlos desde una perspectiva biológica, ya que nuestro comportamiento y preferencias de cualquier tipo se explican satisfactoriamente mediante el estudio biológico del comportamiento, y la biología evolutiva, entre otras subdisciplinas de la biología. Y siendo las consecuencias de nuestro comportamiento de tremenda importancia para entender patrones sociales y culturas, me parece necesario abordarlas desde esta perspectiva, y no teniendo en cuenta libros sagrados antiguos escritos por gente que no conocía nada de genética ni comportamiento ni de ciencias en general, porque ello puede ser muy peligroso y tener consecuencias sociales desastrosas.

5.       ¿Qué influencia tiene la religión en aspectos psicológicos?

Por ejemplo, una cosa que la psicología trata de entender es cómo funciona la mente y la consciencia. Las explicaciones religiosas ante este tema van más allá de cualquier explicación natural, suponiendo la existencia del alma. La cosa es así: como no conocemos en detalle cómo se origina la consciencia y toda la complejidad mental de un individuo, debe haber algo divino que lo explique todo, y ese algo se llama alma.
La suposición de la existencia del alma, a mi parecer, es esencialmente negativa (aunque en ocasiones dar por sentado su existencia puede ser una especie de paliativo emocional para algunas personas). Es negativa porque limita el campo de acción de la neurología y la psicología. Es negativa porque plantea una vida más allá y hace que nos enfoquemos en ella en detrimento de nuestra vida real. Entonces, una vez más, la religión (más precisamente el cristianismo) nos desvía del camino del conocimiento, ya que en lugar de incentivar la investigación y descubrir respuestas, nos insta a creer cosas de hace milenios sin analizarlas críticamente. Sin embargo, hay muchos estudios que demuestran una tendencia natural de los humanos hacia la creencia religiosa, por lo que hay que tener cuidado cuando hablamos de “religión” en general, y cuando lo hacemos, es mejor hablar de religiones institucionalizadas como el cristianismo en general.

6.       ¿Qué papel  cumplen los medios de comunicación en la difusión de ideologías religiosas?

Tanto en la televisión como en la radio podemos apreciar que las ideas religiosas son aceptadas sin mayor crítica. Es muy raro encontrar a alguien que critique o comente las incongruencias de muchos conceptos religiosos, y supongo que se debe al miedo de que lo tilden a uno de hereje o ateo (que es un término mal visto por la sociedad). En ambos medios de comunicación hay una carencia de programas en donde se aborde la religión de manera amplia y teniendo en cuenta ambos lados de la moneda: argumentos de un religioso y argumentos de un no creyente. Sería interesante tener debates periódicos acerca de estos temas. En el Perú no he visto eso, pero en Estados Unidos y Europa sí existen. Por ejemplo, en la televisión de Austin, Texas (E.E.U.U), hay un programa llamado The Atheist Experience, en donde hay por lo general un par de panelistas que hablan de un tema en particular y ponen a disposición una línea telefónica abierta para los que quieren opinar. La idea me parece genial, ya que es un espacio que así nomás uno no encuentra.
Por otro lado, la mayor información (mucha de ella de calidad) se puede encontrar en Internet. Yo creo que este último medio es el mejor si es que uno quiere informarse y aprender de cualquier tema, aunque una cosa esencial es aprender dónde buscar la información y discernir entre información de calidad y mala información.

7.       ¿Por qué es importante un estado laico?

Porque sería un estado sin preferencias hacia una u otra forma de ver y entender el mundo. Al decir que el Perú es un país con religión oficial Católica, ¿qué están diciendo? ¿que los agnósticos, ateos, e incluso todos los que profesan cualquier religión que no sea la católica son ciudadanos no oficiales o que no tienen los mismos derechos que los católicos? ¿si no es así, qué se quiere decir con eso de “religión oficial”?
Un estado laico, dejaría de exonerar de impuestos y mantener económicamente a una sola religión en particular. En vez de ello, lo correcto sería que todo sea igual para todos, ya sea que no se exonere de impuestos ni se ayude económicamente a ninguna religión, o que se haga lo propio con todas. Obviamente, yo soy partidario de lo primero, porque aún igualando las cosas y beneficiando a todas las religiones, se estaría excluyendo a los agnósticos, ateos, deístas, etc.
Un estado laico además permitiría un mejor desarrollo de la ciencia y mejores leyes para sus ciudadanos, libres de tabúes y prejuicios.

8.       ¿Cómo logramos un estado laico?

Creo que la manera de hacer un estado laico es debatiendo por ejemplo, el tema del concordato. De por sí, el Perú es un estado laico, al menos así lo dice la constitución. Sin embargo, ello no se da en la práctica. En muchas ceremonias oficiales está siempre presente un representante de la Iglesia Católica y/o se acompañan de ritos y ceremonias religiosas. Si la gente se informara adecuadamente de qué trata el concordato y qué dice nuestra constitución al respecto, se podría debatir el tema y presionar al estado para que se respete el estado laico, ya que de no hacerlo se estaría permitiendo un acto inconstitucional.

9.       ¿La tolerancia ayuda a lograrlo?

Por supuesto. Una sociedad intolerante solo puede tener consecuencias negativas. Como ejemplo, veamos a muchas sociedades musulmanas actuales.

10.   ¿El ateísmo una opción más o la mejor opción, y por qué?

Creo que el ateísmo es una opción razonable y pensada, pero no por ello dejan de ser respetables las demás posiciones. Como dije anteriormente, existe una tendencia natural hacia la creencia religiosa (que se puede evidenciar a nivel neuroanatómico y neurofisiológico), así que un mundo ateo es un mundo ideal (utópico), en el sentido de que es poco probable que se de. Indudablemente, para llegar al ateísmo es necesario un esfuerzo intelectual considerablemente mayor que para ser creyente. En otras palabras, existen muchos caminos para llegar a ser creyentes religiosos, pero solo uno para llegar al ateísmo o al agnosticismo, y es el incremento en los conocimientos y un escrutinio crítico de estos.

¿Por qué a 150 años de la publicación del Origen de las Especies algunos cristianos no aceptan la evolución y creen en el Diseño Inteligente?

Porque hay una gran desinformación y malinterpretación de las evidencias evolutivas. Hay autores creacionistas que descontextualizan y malinterpretan a muchos científicos, llevando a sus seguidores a la conclusión de que la evolución es imposible de darse y de que la mejor explicación para la existencia de la vida es la explicación bíblica. Sin embargo, el Diseño Inteligente no está tan difundido en el Perú, aunque muchos cristianos evolucionistas siguen siendo cristianos porque no han analizado en detalle que ambas posiciones son contradictorias en muchísimos aspectos. Por ejemplo, yo mismo fui cristiano y evolucionista por muchos años, aunque fue cuando me puse a analizar profundamente lo que creía y lo que sabía. Ese proceso me hizo ver que lo que creía era algo con muy poco sustento y muy frágil ante las evidencias. Pero muchas personas nunca tienen la oportunidad de analizar dichas evidencias en detalle.

¿Por qué algunos cristianos creen en el Creacionismo?

Básicamente la idea parte de la intuición humana, ya que si te pones a pensar, es anti-intuitivo el hecho de pensar e imaginarse tiempos de millones de años, distancias de millones de años luz (o, en el otro extremo, de nanómetros), y cualquier otra cosa que esté fuera del mundo al que tenemos inmediato acceso. Nuestros cerebros han evolucionado para sobrevivir en un medio en el que manejamos distancias de metros o kilómetros, velocidades muy por debajo de la velocidad de la luz, tiempos manejados en días, meses, años, y hasta siglos, etc. Nuestra intuición nos permite sobrevivir, y ha sido moldeada para tal propósito y no para entender el mundo. Sin embargo, la ciencia nos permite entender el mundo en sus diferentes dimensiones, nos obliga a pensar anti-intuitivamente y analizar situaciones a las cuales no estamos habituados. Es por esta razón que muchas personas no aceptan la evolución biológica: porque simplemente para ellos los tiempos medidos en millones de años son absurdos, porque para ellos todo tiene que tener un agente causal consciente (Dios) y no pueden imaginar que detrás de nuestra complejidad hayan procesos ciegos impersonales.

 ¿Por qué algunos cristianos toman a las Escrituras como una realidad plena? 

Básicamente por tradición. Si te vas a la India, la mayoría cree en alguno de los muchos dioses del hinduismo. Si te vas a China, la mayoría cree en la religión budista y sus preceptos. Del mismo modo, en nuestra sociedad, por tradición y por transmisión cultural, la mayoría cree en Dios, Jesús, y la Biblia como palabra de Dios. Sin embargo, el hecho de tomar a la Biblia como la verdad absoluta significa que existe una cierta ignorancia acerca de procesos físicos, químicos y biológicos, así como de hechos históricos y evidencias arqueológicas. Y aún más allá, ello implica un desconocimiento sustancial de la propia Biblia, ya que dentro de ella, hay muchos pasajes que se contradicen entre sí. Por esto, el hecho de considerar a la Biblia como un libro de verdad absoluta, da fe del nivel de conocimientos de la persona


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